sábado, 26 de febrero de 2022

Cap 13 Falsedad: La gran mentira del ser.

     Bienvenid@ volador@ una semana más a un nuevo Vuelo del Ser. Volveremos a profundizar en otra ocasión La Muerte, porque hay mucha tela que cortar para entender cuál es su función y por qué hemos de perderle ese miedo o angustia que muchas personas le tienen. Esta semana cambiamos de tercio y vamos a volver a entrar un poco más en nuestro interior. Como siempre, agradezco tus comentarios por cualquier vía y estar ahí cada semana, cosa difícil ya que siempre tenemos cosas que hacer. No me demoro más porque nos vamos a tomar pista para despegar hacia un nuevo vuelo.


    Volador@ llega el momento de tropezarnos con otra piedra de nuestro camino muy habitual. La falsedad del ser. Esta cualidad viene motivada por muchos aspectos de nuestra personalidad, pero has de reconocer que es un aspecto muy arraigado en cada uno de nosotros y que ,por mucho que puedas decir que no lo practicas, forma parte de tu día a día. El que forme parte de tu día a día hace que realmente no te muestres tal y como eres, con lo cuál ello nos lleva a sentirnos, en muchas ocasiones, mal y a nos provoca mucho más daño del que realmente creemos. 

    No me puedes negar que no forma parte de tu vida. ¿En qué casa, familia o círculo de amigos no ocurre que se va uno y el resto salen a despellejarlo vivo y mientras ha estado delante todos felices y contentos?. ¿Por qué actuamos así?  Puedo entender que a veces, uno puede tirar de un poco de falsedad por no ser cruel pero te puedo asegurar que, a la larga, quien sale más perjudicado de ello, no es a quien engañas sino uno mismo. Porque cada vez que mientes o no dices o haces lo que sientes se provoca una pequeña lesión a tu propio ser. Si ello, lo multiplicas por la cantidad de veces que se puede repetir a lo largo de tu vida, te puedo asegurar que la herida que nos provocamos, a veces, es desgarradora y no somos conscientes del daño que nos llegamos a producir. Piensa que mientras engañas a alguien o te muestras falso ante él, quién realmente más sufre eres tú porque eres consciente de ello. La otra persona también puede llegar a sentirse mal, si llega a enterarse o ser consciente pero es de forma puntual y circunstancial. Sin embargo, el daño que tú puedes llegar a experimentar, sin darte cuenta es brutal.

    Por eso, hoy quiero invitarte a que pienses en ello y valores si realmente es bueno que forme parte de tu vida o, por el contrario, es el momento de empezar a desterrar esta idea tan arraigada de tu mente. No va a ser tarea fácil pero te puedo asegurar que, como tantas otras cosas, cuando lo empieces a experimentar sentirás más bienestar que malestar. Quizás hasta te sientas extrañ@ las primeras veces, pero es muy necesario para poder conectar con tu verdadero ser, con tu verdadera identidad que reprimas todos esos intentos de expresar lo que realmente sientes. Cada vez que reprimes, te dañas. Aunque tu actuación o tus palabras puedan hacer daño a otra persona. Piensa al final que las palabras no ofenden, somos nosotros mismos los que le damos ese valor de ofensa. Que esa es otra, que ganas de sufrir tenemos que buscamos cualquier situación o frase para sentirnos atacados o victimizados.

    Esta es otra espada de damocles muy instaurada en nuestra necesidad imperiosa de ser unos sufridores: sentirnos atacados por todo. Si alguien nos dice la verdad de lo que piensa y no nos gusta, en vez de agradecer su sinceridad, somos tan complicados que nos ofendemos y nos sentimos atacados y, casi siempre, respondemos con rabia y atacando. Sinceramente, a mi un insulto o una crítica, no te voy a decir lo que me importa, pero si te voy a decir que no me afecta para nada. Es más, como norma general, la agradezco. Sino lo hiciese, por ejemplo, no estaría haciendo estos videos y grabaciones con total tranquilidad y naturalidad, sabiendo que expreso lo que siento y pienso; aun a sabiendas de que habrá quien piense que esté chiflado, que se ría de mí o conmigo, o simplemente me ignore. Sinceramente no me afecta para nada porque en ningún caso me sentiría ofendido o atacado. Ya he repetido en diversas ocasiones que la voz que alzo aquí no tiene un fin de adoctrinar a nadie ni de convencer de nada, sino el que tú te cuestiones todas las cosas que aquí exponemos y que normalmente no lo harías. 

    A veces, en la vida es necesario hacer una pequeña parada y plantearse ¿qué estoy haciendo? ¿por qué soy así? Hay que observarse uno mismo para poder hacer grandes cambios. Hay quien ni siquiera llega a planteárselo en toda su vida y vive y actúa como un autómata y con una venda en sus ojos, normalmente por comodidad. Porque, como os dije en uno de los capítulos, salir de la zona de confort al principio puede ser incómodo. Preferimos mantenernos en una línea en la que crea que tengo todo controlado, aunque me esté fastidiando a vivir sin crearse expectativas que si luego no se cumplen, puedan producirme más frustración de la que ya puedo tener. Conectar con tu ser y liberarte de todas esas ataduras, puede tener el inconveniente de que cada día puede ser una aventura más y no una cotidianidad más. Ojo, que ello no implica que no tengas metas o expectativas, sino que no te sientas preocupado si llegan o no; lo que haces realmente es disfrutar de tu día a día venga lo que venga. Porque la felicidad o el bienestar por lo menos para mi, no es sólo que te puedan ocurrir cosas buenas; sino experimentar con todos tus sentidos todo aquello que la vida te ofrece. Esa es la verdadera felicidad del ser. Pero, sobre todo, siendo y actuando como tú sientes, sin estar domado por lo que socialmente pueda considerarse correcto. Ojo, sigo insistiendo en que esto no hay que llevarlo a un sentido literal ni a un extremo. Espero que trates de entender lo que realmente quiero transmitirte, porque somos seres muy racionales y al final, todo lo que aquí ves o escuchas no debe interpretarse en un sentido literal.


    Por eso, insistía mucho en la necesidad de desaprender para poder disfrutar de estos vuelos. Sino iniciamos ese proceso, jamás podremos llegar a ser nosotros porque la vida y la sociedad nos tiene entretenidos con multitud de frenos o piedras en el camino para que nunca podamos ser nosotros mismos. Hoy le ha tocado el turno a esa falsedad que nos acompaña toda nuestra vida. Porque realmente, por muy evolucionadas que puedan llegar a ser las mentes es difícil desprenderse de esta cualidad del ser. Pero, todo lo que no se intenta, te puedo asegurar que no se consigue. Lo que realmente quiero transmitirte y quiero hacerte pensar es en ese daño que me consta que realmente te produce, porque yo lo he vivido y lo he reconocido, aunque sea de forma inconsciente o involuntaria. Da igual, los mayores daños que nos provocamos suelen ser de forma involuntaria pero, fundamentalmente, vienen provocados por esa falta de atención de nuestro ser. Preferimos descuidarnos nosotros mismos con tal de agradar a los demás y eso realmente lo que produce es una destrucción de nuestro ser, o más bien, un ataque. Por ello, debes tomar consciencia y en otro vuelo lo desarrollaremos con más profundidad: el mayor enemigo que puedes tener eres tu mismo y nadie te va a provocar más daño y sufrimiento que tú. El día que seas capaz de entender esta cuestión y comiences a tomar consciencia de ello, de que tú decides que cantidad de sufrimiento quieres tomar; comienzan a cambiar muchas cosas de tu vida.

    Por eso, es necesaria esta parada de diez minutos semanal para tratar de dar un poco de oxígeno a tu ser. Tenemos que aprender a querernos un poco más, a cuidarnos y a valorarnos. La vida es efímera. Ten en cuenta que no sabemos, o más bien, no recordamos el día que nos toca marcharnos de aquí. Y que, en realidad, nada de lo que aquí vives o experimentas lo decides aquí; otra cuestión difícil de entender y aceptar; pero si consigues hacer estas paradas y tratar de conectar contigo mismo, podrás sentirte identificad@ con muchas de las cosas que aquí te cuento en voz alta. Como te he dicho, te las  cuento no para convencerte sino para hacerte recordar eso que tú ya conoces pero prefieres mantener fuera de tu mente porque así te es más fácil vivir esta experiencia. A mi que no me calienten la cabeza que bastante tengo yo con mi vida, como se suele decir.

    Buenos volador@, nuevamente llega la hora de bajar en altura y de acercarnos a nuestra realidad cotidiana que nuestra mente no puede estar mucho tiempo fuera de la rutina que nos mantiene entretenidos. Piensa en todo lo que hemos hablado hoy y trata de reconectar con lo que siente tu corazón. Esa es otra, y déjate llevar más por tu intuición y tu voz interna en las situaciones que más relajado te encuentres. Hagas lo que hagas. Y esto te lo cuento como curiosidad, yo cuando más me concentro y me relajo es conduciendo. Es cuando mejor conecto conmigo mismo. Hay quien lo puede hacer cocinando, o quien lo hace meditando. Tú te conoces mejor que nadie. Aprovecha para ver o escuchar estos capítulos en ese momento, porque sino esto sólo será como una música de fondo y de lo que se trata es de que te llegue realmente.

    En fin, no me enrollo más. Un día más te doy las gracias por estar ahí y que la próxima semana le volveremos a dar un empujoncito a este camino que juntos hemos iniciado. Un enorme abrazo y, sobre todo, disfruta de tu ahora, hagas lo que hagas.

    En Motril a 25 de Febrero de 2022

    Javier Mercado

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domingo, 20 de febrero de 2022

Cap 12 La Muerte: La liberación real del ser.

 Muy buenas volador@. ¿Qué tal la semana? ¿Has podido pensar un poco en el Karma que te propuse la pasada semana? Seguro que aún estás dándole una vueltecita. ¿Estas tranqil@ y relajad@ para iniciar un nuevo vuelo? Te advierto que esta nueva aventura nos hará salir de nuestros hábitos más arraigados y, a veces, puede llegar a ser incómodo. Pero, es algo normal. Gracias, como siempre, por tus comentarios y sugerencias. Pasa y ponte cómodo porque comenzamos un nuevo Vuelo del ser.


Esta semana quiero tocar un tema que, para muchos de nosotros, es de las situaciones más incómodas y, a veces, desagradables que se pueden experimentar en nuestra vida. Me refiero a la muerte. Todos hemos vivido de cerca de una forma o de otra esta experiencia a través de un amigo, un familiar directo o un conocido. Pero hoy quiero que, tras el desarrollo del vuelo, comiences a verla con otros ojos. Y, sobre todo, a partir de ahora quizás empieces a entender muchas incógnitas. 

Imagino que a estas alturas de tu vida en algún  momento habrás pensado y ello. Y, por lo que veo en muchas ocasiones, la gente cada vez tiene más claro que todos tenemos una fecha de entrada, cuando nacemos y una fecha de salida, cuando llega el momento de nuestra muerte. Lo primero que debes de tener claro es que todos debemos pasar por dicho proceso para poder continuar nuestro viaje por los diferentes mundos que forman parte de nuestro Universo. A estas alturas de la vida, imagino que, también tendrás claro, que la Tierra no es el único lugar que existe en el Universo y que no estamos como en un circulo vicioso de nacemos, vivimos, morimos y volvemos a reencarnarnos una y otra vez en este mundo. La reencarnación trata de explicar o justificar al ser humano otra multitud de ideas que no son explicables de otra forma. Lo mismo que ocurría la pasada semana con el Karma. Si te das cuenta, el ser humano está continuamente tratando de buscar una causa o justificación a todo lo que le ocurre apoyándose en teorías que, hoy en día, deben de evolucionar.

Si te paras a pensar. El hombre no ha evolucionado mucho en todo este tiempo. Desde el los homínidos que le pedían a los dioses, egipcios, romanos, griegos, etc. El hombre siempre ha tratado de creer en un ser todopoderoso o múltiples a los que pedir para que les otorgue aquello que desean. Cuando se cumple se hace llamar milagro y sino se cumple se le llama providencia. En la actualidad, el hombre no ha cambiado mucho en su forma de pensar. Simplemente, se ha adaptado a los tiempos. Hoy en día, la gente acude a distintas terapias: constelaciones familiares, limpiezas energéticas, mediums, etc para tratar de dar una respuesta a aquello en lo que desean y no les llega. Yo he pasado por todas esas etapas para concluir que la vida es mucho más sencilla de lo que imaginamos y que finalmente aquí no creamos ni decidimos nada. ¿Por qué afirmo esto con tanta rotundidad?. Te invito a pensar un poco objetivamente y con una visión crítica. Cuántas personas conoces a tu alrededor que tienen éxito en la vida y todo lo que la sociedad denomina como estándares normales: estudios, trabajo, pareja, familia, etc. Y otras personas, sin embargo, pasan por esos estadios pero en muchas ocasiones, sufren momentos de paro, separaciones familiares, rupturas, etc. ¿A qué achacarías tú el que una persona pueda o no tener un trabajo o una familia por ejemplo? Podríamos decir que a la suerte, a que es muy buena persona y encuentra pareja, o simplemente porque es una experiencia que tiene que vivir.



Volvemos un poco a los temas centrales de nuestros vuelos y que hemos analizado anteriormente, pero es que todo está, en realidad entrelazado. Repasamos: aceptación, miedo, culpa, suerte, karma, confort. Fijaros que infinidad de argumentos y excusas se busca el ser humano para tratar de justificar o entender por qué y para qué esta aquí. Unas preguntas que cualquiera nos hemos planteado en algún momento. Y tratando de darle una justificación lógica, nos perdemos en ese maremagnun de teorías filosóficas y no tanto, en vez de concluir que simplemente estamos aquí para experimentar una aventura y unas vivencias o sensaciones. Porque una vez te marchas, todo termina aquí tal y como empezó. Con ello no quiero decir que como ser dejes de existir, ya que nuestro camino continúa en otro lugar. 

Lo que hoy quiero que tomes conciencia es que, a pesar de que ya he vuelto a mezclarlo todo una vez más, el momento de la muerte que era el tema principal de hoy; es un momento que pone fin a este viaje que experimentamos. Que la forma en la que cada uno nos marchamos es única y personal y no importa el hecho que la produzca, porque inevitablemente cuando llega tu momento pactado de tu marcha; ya sean a las horas de llegar, en unos pocos años o multitud de años después. Una vez llegado ese momento, no hay marcha atrás. Y no hay nada que pueda frenar esa marcha, ni por mucho que se nos ocurra pedir a Dios, si un familiar está enfermo y esa es la causa del fin de su vida, o bien, tienes un accidente o simplemente te han disparado. 

Lógicamente, hay circunstancias de la muerte que impactan mucho más que otras pero por la forma en que llegan. Cuando son inesperadas, violentas o prematuras. Pero ante ello, nada podemos hacer porque es inevitable. Además, es algo que desconocemos como norma general. Hay  personas que piensan que van a vivir toda la vida y se van en cuatro días y otras que piensan que se van a morir pronto y entierran a más de cuatro, como se suele decir en términos coloquiales. 

Lo que yo sí he reconocido y quiero tratar de transmitirte es que el momento de la muerte es un momento de felicidad para aquél que le llega. No pienses en los hechos que la rodean, sino en el fin que contiene la muerte en sí. Es el fin de tu experiencia terrenal y la continuidad de tu viaje, ya sin las ataduras y sufrimiento que aquí se experimentan. Es cuando el ser vuelve a ser libre mental y espiritualmente. Recopila toda su experiencia de vida y se la lleva consigo. Es el momento en el que comprendes todas aquéllas cosas que te han preocupado o amargado y dejan de ser un sufrimiento. Es la liberación y reencuentro con tu ser. Por eso te digo que, tarde o temprano, si realmente no consigues conectar con tu ser durante estas experiencias de vuelo que hacemos. Ten la absoluta certeza de que ese momento llegará irremediablemente con el momento de nuestra muerte. La conexión más profunda llegará ese día y esa hora. El deseado reencuentro.

Por eso, yo ahora la muerte la veo como un momento de felicidad y alegría para aquél que la vive en primera persona. No con dolor y pesadumbre o tristeza. Ojo, que eso no quiere decir que no eches de menos a los que ya se han ido. Pero he dejado de sufrir dolor por la pérdida de un ser querido. Y aunque pueda parecer una contrariedad, cada vez que fallece un ser querido, conocido o familiar: me alegro por él. Y esto que digo en voz alta puede sonar muy raro. De ahí, que te indicaba al principio de nuestros vuelos que para entender todo esto es necesario desaprender, porque sino desaprendes difícilmente podrás entender muchas de las cuestiones que aquí nos planteamos.

Tampoco te voy a decir que no sienta tristeza cuando se marcha un ser querido porque te engañaría. Pero si te puedo decir que me produce más alegría que tristeza. Porque sé que deja de sufrir, en muchas ocasiones, y porque sé que tras su marcha, le espera infinidad de experiencias que vivir por los diferentes mundos que componen este Universo. Por eso, te invito a que comiences a ver la muerte no como algo negativo y doloroso, sino como un momento de júbilo para el que le llega. Porque además, todos y cada uno de nosotros hemos de pasar por ese momento. Que esa es otra, hay quien piensa que no se va a morir nunca. Y eso es algo tan cierto como que nacemos, vivimos y morimos.    

Si piensas seriamente en ello y de una forma totalmente aséptica a los cánones preestablecidos te darás cuenta que es la realidad. Hoy en día, sino lloras ante la muerte de un ser querido se te puede tachar de mala persona, se te juzga si sales o entras, y no te digo hace unos años si no te ponías de luto. Eras un bicho raro. Bueno, tranquilos que para raro aquí tienes al que dice que la muerte es un momento de júbilo para el que la experimenta y para mi. Ojo, insisto, analizando la muerte en el sentido más estricto y literal de momento de tu marcha o abandono de esta experiencia y sin tener en cuentas las circunstancias sociales en las que ocurra. Como se suele decir una cosa es el fondo del asunto: la marcha y otra la forma o causa: enfermedad, violenta o de forma natural. Yo no entro a valorar la forma en la que ocurre. Es más, ya os dije, creo recordar que una idea a experimentar es ver la vida como un espectador y no como el protagonista. Cambia todo muchísimo y las sensaciones que vives son muy diferentes. Claro que ello hay que ponerlo en práctica y el hábito, como otro cualquiera, se va creando poco a poco.

Volador@, no sé cómo me las apaño que al final empiezo hablándote de una cosa y termino zigzageando de un sitio a otro. Pero, si te das cuenta todo está entrelazado. Termino este vuelo y antes de comenzar a bajar en altura y tomar tierra, quiero que comiences a ver la muerte como un proceso natural por el que todos hemos de pasar, con independencia de las circunstancias, y piensa que es el fin de las incomprensiones y sufrimientos terrenales para continuar nuestro viaje. Por tanto, es un momento de felicidad para el que le llega y vive, aunque pueda ser desconocida para los que nos quedamos aquí.

Y, por último, como antesala a otro próximo vuelo. Que te quede la tranquilidad de que nadie se queda aquí atrapado. que todos entramos y salimos de aquí cuando nos toca. Y que no retenemos a nadie por muchos cuentos chinos que nos hayan contado o películas que hayamos visto. Pero eso es harina de otro costal que ya iremos desgranando en otro vuelo. Hasta entonces disfruta de tu día a día hasta que nos llegue el momento de nuestra marcha. Un inmenso abrazo y gracias por acompañarme en este peculiar vuelo. 

En Motril a 19 de Febrero de 2022

Javier Mercado


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sábado, 12 de febrero de 2022

Cap 11 Karma: Justificación de nuestros males.

     Muy buenas volador@. Una nueva semana dispuestos a darle un empujoncito más a nuestro vuelo semanal. ¿Te atreviste a salir de tu zona de confort? ¿Lo estás pensando aún? Todo actividad que indique hacer algo diferente es complicado, al principio. Como, por ejemplo, estar aquí cada semana viendo, escuchando o leyendo nuestros episodios. Muchos habréis desistido, simplemente, por lo complicado que puede ser resultar constante en algo para poder llevarlo a cabo. Tranquilo, que yo estaré aquí perenne cada semana, aunque tú te la saltes. No importa. Los capítulos quedan ahí para cuando tengas lugar, ganas o simplemente no sepas qué hacer. Como siempre, gracias infinitas por estar ahí un nuevo vuelo y si te parece vamos a tomar pista porque despegamos en El Vuelo del Ser.



Son muchos los temas que aún no hemos tocado y algunos de ellos, tendremos que retomarlos porque diez minutos no dan para mucho. Pero, como no tenemos prisa iremos poco a poco. Esta semana me gustaría hacerte pensar sobre otro enemigo que nos acecha a diario y que lo hacen llamar "Karma". Es curioso que el ser humano, en su ímpetu de buscar un por qué a su existencia se ha inventado multitud de teorías y tendencias que justificarían o, más bien, darían sentido a muchas de las cosas y experiencias que vivimos.


    Sin embargo, he decirte que la vida es mucho más sencilla de lo que parece. Pero, no podemos evitar buscarle un sentido a todo lo que nos ocurre. Por eso, tratamos de apoyar o justificar todo lo que nos ocurre en diferentes teorías. Hoy quiero hacerte pensar en una de las más extendida, como es el Karma. En otra ocasión, tocaremos otra muy interesante como es la Teoría espírita basado en la reencarnación del ser una y otra vez hasta que consigue domarse tras la vivencia de diferentes vidas. Pero, el Karma es algo más sencillo y básico. Viene a definirse como una energía que emana partir de los actos de las personas. Y viene a decirnos que si haces cosas buenas, el bien vendrá a tí y si haces cosas malas el mal vendrá a tí, aunque se tarde. Y añado esa coletilla de, aunque sea tarde, porque si de verdad existiese el Karma, aunque sea tarde nos debería llegar. Pero, a veces, no llega nunca por muchas cosas malas que puedas hacer.

    En realidad, el mismo, sin darnos cuenta nos condiciona o más bien, nos hacer sentir ciertos sentimientos o sensaciones cada vez que actúas. Porque tratas de querer relacionarlo todo con tus actos. Si soy una buena persona, recibiré cosas buenas. ¿Tú que piensas de ello? Yo sinceramente y tras mucho darle vuelta pienso que no es otra cosa más que la forma de negarnos lo que somos y cómo actuamos. Conozco, seguro que como tú, infinidad de personas que se pasan toda su vida haciendo el bien y, sin embargo, no llegan más que desgracias a sus vidas. Y, por el contrario, personas que son las más malas del mundo mundial y son de los más afortunados de este mundo. Por tanto, créeme que apoyar tus actos o actitudes en este tipo de teorías, no te trae más que dolores de cabeza. Es más, muchas veces, pensémoslo porque todos hemos cometido alguna pequeña maldad en nuestra vida, cuando haces algo que tu reconoces como una maldad hacia otro y luego te ocurre algo malo. Lo primero que piensas es en esa causa efecto de lo que hiciste como justificación del daño colateral.

             


Este tipo de pensamientos, yo lo veo así, nos hace esclavos de nuestros propios actos y no nos permite disfrutar de las vicisitudes que la vida nos ofrece porque siempre estamos pensando en ello. Y no te digo más si eres de los que todo el día estás martirizándote porque has hecho algo que no debías. Nuestra mente es tan sumamente poderosa que pretende, muchas veces, torturarnos con cosas insignificantes. Siempre lo he pensado y lo afirmo rotundamente: nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos. No necesitamos buscar fuera lo que ya está dentro de nosotros. Y el abusar de de nuestro llamado cargo de conciencia ante cualquier actuación, nos impide disfrutar con total normalidad de todo cuanto acontece a nuestro alrededor.

    Por eso, yo te invitaría a que si forma parte de ti esa idea de que toda actuación tiene consecuencias y no te permite ser tú, que la quites de tu cabeza porque, créeme que lo único que te va a aportar son tremendos dolores de cabeza. El sentimiento de duda va muy unido a esa idea de Karma que nos atrapa ante cualquier hecho. ¿Causaré daño o no? ¿Seré bueno o no? ¿agradable o no?. Todo cuanto hacemos es preenjuiciado por nuestra mente hasta tal punto que finalmente exteriorizamos aquello que, ni siquiera, realmente sentíamos. Pero, no importa. Nada de lo que hagas o digas tendrá consecuencias o alterará todo lo que tengas que vivir mañana. Por mucho que te insistan. La vida es simplemente. Por favor, no te calientes la cabeza, ni pierdas tiempo en martirizarte antes de actuar. Guíate siempre por tu primera intuición o tu primer impulso, ese es realmente tu verdadero deseo. Si luego haces lo contrario, tampoco importa porque finalmente has experimentado lo que tu realmente querías. Así que no sirve de nada frenar tus impulso tratando de justificarte en que si haces algo que no está bien no haces lo correcto.

    Ojo, que con esto no quiero tratar de animarte a que seas mala persona si pasan cosas malas por tu cabeza. Simplemente te animo a que actúes y seas tal y como sientas sin importarte lo que pueda venir a consecuencia de tu actuación. Que nada ni nadie te frene. Por eso, es necesario poner en práctica todo lo que hemos venido hablando en episodios anteriores. Esto es como una cadena, eslabón a eslabón tienen que estar debidamente conectados para que puedas experimentar todas las sensaciones que te ofrece el Vuelo del Ser y el reencuentro con tu verdadera personalidad que es el objetivo final que nos hemos marcado en estos vuelos, Por eso, hemos de ir dando pequeños pasos que nos permitan ir uniendo esos eslabones para poder tenerlo todo muy bien asegurado y, una vez, que nos hayamos lanzado a vivir nuestra realidad no darnos de bruces contra el suelo. No pretendo hacerte volar sin medidas de seguridad, porque los altos vuelos ya te dije que provocaban mucho vértigo pero la sensación de libertad que produce merece mucho la pena.

Por tanto, ve pensando un poco en lo que hoy hemos puesto encima de la mesa. No pretendo que me creas a pies juntillas. Ya sabes que no vengo a convencerte de nada sino a animarte a que te lo cuestiones y que tu mismo saques tus propias conclusiones. Pero, piénsalo. Porque yo he sido el primero que siempre me he ido aplicando un freno ante mi forma de ser por miedo a no actuar correctamente y que me puedan traer consecuencias. O cuantas veces me he castigado yo mismo cuando he hecho algo que no consideraba correcto y luego me ha ocurrido algo malo y me he dicho, toma por tonto te ha pasado; ahora te aguantas. Y nunca he pensado que simplemente era lo que tenía que pasar y experimentar y a por otra cosa mariposa. Yo, te puedo asegurar que lo he apartado de mi vida y la tranquilidad que te produce desarrollar tu día a día sin dejar de prejuzgarlo por miedo a que pueda tener consecuencias es un bienestar indescriptible que te pido que lo experimentes. Aunque sólo lo hagas una vez. Yo lo practico ya a diario, por tanto, mi mente se ha liberado de una gran carga de pensamientos negativos que torturaban muchas de las actividades diarias que tengo que hacer al día.

    En fin, volador@ que no me puedo pasar en el tiempo prometido. Por ello, me despido de tí hasta la próxima semana en la que seguiremos abordando más cuestiones de este tipo. La mente es maravillosa, creativa, vital pero también puede ser aterradora y torturadora. No dejes que te haga daño. recordarte una vez más que agradezco tus comentarios y opiniones sobre el tema y nos vemos la próxima semana. Un inmenso abrazo.

En Motril a 12 de Febrero de 2022

Javier Mercado

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sábado, 5 de febrero de 2022

Cap 10 Romper con la zona de confort: Comienzo del verdadero vuelo.

 Muy buenas volador@.  Una semana más dispuesto a iniciar un nuevo vuelo. ¿Qué tal la semana? Hoy cumplimos diez capítulos. Esto no acaba nada más que comenzar. ¿Sigues ahí al pie del cañón? Cuesta ¿verdad?. Romper con nuestra zona de confort es muy complicado porque eso nos hace no tener el control de la situación, lo que nos puede producir serios quebraderos de cabeza. Pero, te aseguro, que es mucho mejor que seguir un patrón ordenado y con todo previsto. Antes de arrancar nuestro décimo vuelo quiero agradecer los comentarios que me transmitís, muchos por privado, porque aún cuesta dar ese paso de expresar libremente lo que sientes pensando en las opiniones de los demás. Da igual, lo importante es dar ese paso de reconocimiento de nuestro ser. Si has llegado hasta aquí, te felicito por ello. Si llevas un poco de retraso, no desesperes, los grandes logros no se consiguen en dos días. Vamos a por nuestro nuevo encuentro de El Vuelo del Ser.

    Querido volador@, ha llegado el momento de comenzar una nueva etapa con respecto a nuestro ser. Sé que aún no has dejado tus miedos atrás, que el proceso de aceptación es lento y tedioso y que sigues pensando que la vida es cuestión de suerte. Te sigues agarrando a todo ello porque es tu zona de confort; la que te permite, dentro de tu caos diario, estar cómodo aunque sea rodeado de preocupaciones y problemas a los que la vida nos tiene acostumbrados. Qué ironías de la vida, llamamos zona de confort al caos y, sin embargo, a lo desconocido o que está por venir; por el mero hecho de no tenerlo controlado nos puede producir vértigo.

    Hoy quiero hacer hincapié en la necesidad de que dejes de tenerlo todo controlado y ordenado en tu vida. Con ello no quiero incitarte a que vivas de una manera desordenada. Lo que me quiero referir es a que comiences a experimentar el día a día tal y como venga, sin un previsión del mismo que luego te hace que sea un infierno cuando hay cualquier desajuste que no es lo que esperabas. Como norma general, llevamos una vida muy ordenada o prevista por nosotros mismos: quiero tener un trabajo, disfrutar del mismo, ganar dinero, tener una pareja o familia, un buen coche, etc. Esa digamos que sería nuestra zona de confort dentro de la sociedad, querer lo que todo el mundo quiere y dejarte la piel para conseguirlo. ¿Qué ocurre cuándo algo de lo previsto no llega o surgen dificultades?  Que nos acechan las preocupaciones, el malestar, la frustración por no llegar al objetivo marcado, etc.

    Hoy te voy a recomendar que cambies tu forma de enfrentarte a tu día a día. Ojo, que no va a cambiar nada de tu vida, en cuanto a lo que tengas que vivir. Pero, si te puedo asegurar que cambia mucho la percepción de todo cuando te enfrentas a algo sin prejuicios previos o expectativas. Tratemos de entender un poco mejor lo que quiero expresarte con un ejemplo o puesta en situación. Mi mayor deseo es encontrar un buen trabajo y me voy a enfrentar a una entrevista de trabajo. Voy con los nervios pensando que es lo que necesito, no puedo meter la pata, es lo que llevo deseando, he puesto toda mi ilusión en conseguirlo. Ahora bien, tienes otra forma de enfrentarte al mismo hecho: es una nueva oportunidad de encontrar un trabajo, voy a disfrutar la experiencia de conocer una nueva empresa, voy a mostrarme tal y como soy y no cómo quieran que sea, si realmente es mi lugar el trabajo será para mí, sino mi camino estará en otro lugar. Tras la entrevista, sólo pueden ocurrir dos cosas: que te escojan o que rechacen tu candidatura. Y eso no va a depender de uno mismo, ni mucho menos de la suerte te lo aseguro. Si has tenido a tu entender, una buena entrevista y no te han cogido, tenderás a consolarte diciéndote que no ha habido suerte o bien sintiéndote frustrado por no haber alcanzado dicho objetivo. Sin embargo, en ningún momento pasará por tu cabeza haber disfrutado de una nueva experiencia que es, en realidad, lo que has vivido.

    Salir de la zona de confort no es otra cosa que enfrentarte a tu día a día con la certeza de que vas a disfrutar de lo que vivas en cada momento, con independencia de los hechos a los que te enfrentes. En definitiva, dejar de clasificar todo aquello que experimentas con un calificativo: bueno o malo, feliz o triste, doloroso o placentero, sino simplemente con el propósito de nueva experiencia vivida. Por supuesto que lo que te planteo en este vuelo podemos denominarlo algo difícil, aunque para mí se definiría como algo incómodo. Porque el hecho de no tener la situación controlada nos hace mucho más vulnerables. Y preferimos tener siempre todo controlado o que vaya dentro de un orden social, aunque pueda ser no placentero o satisfactorio a no saber a qué te enfrentas.

    Veamos otra situación muy común que vivimos en nuestra época mas libre de nuestro ser la infancia. Cualquier niñ@ tiene una facilidad tremenda (salvo casos excepcionales) de relacionarse con cualquier otro niñ@. ¿Por qué? Simple y llanamente porque nuestra mente a esa temprana edad no ha tenido oportunidad de asimilar muchos de los prejuicios que nos graban a lo largo de nuestra mente las relaciones sociales. Cuando un niñ@ se acerca a otro para entablar una conversación o una amistad, no piensa previamente: será estúpido, será agresivo, me engañará, lo mismo me roba, etc. Sin embargo, cualquier adulto que se acerca a conocer a otro lo hace con una cautela que, a veces, es desmedida debido a la cantidad de prejuicios que pasan por nuestra cabeza antes de abrir la boca. Y no digamos si nuestro futuro amigo juzgamos que no está bien vestido, peinado o qué se yo. Nuestra zona de confort nos incita a evitar una situación por nuestros prejuicios propios. 


    
En nuestro vuelo de hoy no quiero hacer otra cosa que te detengas un momento y analices tu día a día. ¿Eres de los que prefieren la zona de confort? o bien, ¿estarías dispuest@ a vivir sin enjuiciar previamente?. En el momento que comiences a experimentar los efectos de la salida de la zona de confort, a priori, vas a sentir un poco de vértigo por no poder controlar tu día a día; o más bien prever. Ya que salir de la zona de confort no supone vivir en un caos. Es más yo lo llamo vivir al 100% tu experiencia de vida. Es muy apasionante levantarte cada mañana y no saber dónde vas a estar. Eso supone que cada paso que das es toda una aventura y tienes todos tus sentidos concentrados a vivir la experiencia que en cada momento te ofrece la vida. Ahora bien, si tratas de tenerlo todo organizado, programado y meticulosamente estructurado; en el momento en que algo de los marcado no ocurre como lo tenías previsto; aunque sea lo más insignificante te abruma una sensación de malestar.

    Por eso te invito a que te levantes cada mañana abierto a la experiencia que la vida te proponga: te quedas sin trabajo, cambias de ciudad, comienzas una nueva relación, pierdes un cliente, etc. Da igual lo que te ocurra. Cada aventura es una oportunidad más que te da la vida de experimentar sensaciones. recuerda que el día que todo termine, te irás te encuentres en el capítulo que te encuentres. Ya estés preparando unas oposiciones, pensando tener un hijo o creando una gran empresa. ¿A cuántas personas conoces que se han marchado en ese mismo proceso? ¿Qué ha ocurrido para que ya no estén? ¿No han sabido tener el control de su vida o más bien ese era su momento?. Sin embargo han desperdiciado gran parte de su vida intentando tenerlo todo controlado porque así se vive mejor.

    ¿Quién crees que vive mejor, en realidad? ¿El que tiene todo guionizado o el que prefiere vivir cada momento como una nueva aventura? Ojo, que con esto no quiero decir que si estás preparando unas oposiciones dejes de estudiar, o si tu empresa está creciendo dejes de trabajar en ello. Quiero que entiendas bien lo que trato de hacerte ver. Sólo has de cambiar o eliminar ese punto de presión que le pones a tu mente cuando te marcas unos objetivos. Se pueden tener sueños pero no hay que perder la vida en querer alcanzarlos. Porque, ¿sino llegan qué? Y si llegan genial. Lo importante es disfrutar ese camino, toque hoy pinchar en un bache o dar un acelerón.

    Trataremos de ahondar un poco más en esta cuestión que es una de las más difícil de adaptar en nuestra vida porque somos animales de costumbres y, como te he dicho, preferimos la comodidad de saber todo lo que vamos a hacer que la incertidumbre del mañana. Créeme, a veces esa pequeña dosis de incertidumbre te mucha más tranquilidad que el guión que tienes marcado en tu vida. Tan sólo, has de empezar a probar y seguro que cuando lo experimentes te atrapará y comenzarás a vivir con mucha más luz dentro de la oscuridad en la que nos encontramos muchos de nosotros.

     Cierro este nuevo episodio, no sin antes, desearte una buena semana y un buen inicio de tu aventura de vida fuera de los muros de tu cotidianidad de vida. Ábrete a la vida y a tus emociones. Siempre lo digo, será lo mejor que te llevarás de esta experiencia. Un enorme abrazo.

En Motril a 5 de Febrero de 2022.

Javier Mercado

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sábado, 29 de enero de 2022

Cap 9 Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga.

 Muy buenas Volador@, una semana más dispuestos a comenzar un nuevo vuelo. Comprendo que es difícil procesar e interiorizar todo lo que aquí desarrollamos fácilmente. Por eso, te pido que tengas paciencia y que trates de darle de vez en cuando una vueltecita a cada capítulo que, a priori, te choque más. Ten en cuenta que en cada uno trato de que pienses por tí mismo todos esos aspectos que normalmente pasas de largo. Ya sabes, estos diez minutos son esenciales para ti y debes acercarte a ellos olvidándote de todos esos patrones que hasta ahora reconocemos como sociables o habituales. Si estás list@ vamos a por un nuevo Vuelo del Ser.


    Esta semana nos toca reflexionar sobre otro ogro que, muchas veces, no nos deja volar nuestra vida con tranquilidad o por lo menos, disfrutar de ella. Y no es otra cosa que nuestras cargas o lastres que nos inculcamos para sentirnos un poco mejor pero, en realidad, consiguen el efecto contrario: amargarnos un poco más cuando no llegamos al objetivo marcado.


    El ser humano, por naturaleza, siente la necesidad de darse a los demás o ayudar a sus seres queridos o allegados. Como siempre, a través de un ejemplo, entenderemos un poco mejor a lo que me quiero referir. Un padre o madre con referencia a su hijo o hija, un hombre o mujer con respecto a su pareja, pariente o, por qué no, una amistad importante. Pretendemos querer arreglar la vida a todos los demás. Que padre no quiere lo mejor para su hijo, o que hijo (ya mayor) no desea lo mejor para su padre (convertido muchas veces en abuelo). Pues si,  hay infinidad de personas que se pasan toda su vida tratando de arreglar o, más bien intentando, la vida de los demás y no se dan cuenta que por mucha energía que gasten, cada ser tiene su camino y su vida. Tiene que pasar por cada uno de los acontecimientos elegidos experimentar y no hay otra alternativa que estar ahí con ellos, pero con querer tratar de evitarlos o querer cargar con ellos, en realidad, no solucionan nada. Más bien, empeoran la situación y, es más, pasan de largo todos los acontecimientos que cada uno de nosotros tenemos que, también experimentar o vivir.


    Es muy importante que tengas claro que tu paso por este mundo, o la experiencia que te aporta tu estancia aquí es para vivir una serie de acontecimientos previstos por ti para experimentar las sensaciones que los mismos te aportan. Lógicamente, participamos unos con otros para que todo pueda suceder. Para que yo pueda experimentar la sensación que produce experimentar un robo, tiene que haber un ladrón y una víctima o robado. Cada uno de nosotros desarrollamos un rol. Igual que quien actúa de ladrón, experimentará esa sensación robando. Él mismo, necesita también a quien robar.  Partiendo de esta premisa tan sencilla y que ocurre a diario entre muchos de nosotros o conocidos. Hay que tener en cuenta que tú, en realidad, eres partícipe de dicho hecho y que no vas a poder evitar jamás que ocurra.


    Muchos de nosotros achacamos este tipo de hechos a la suerte. Tema del que ya hablamos la pasada semana y que, créeme, yo sigo pensando más que es un mito que una realidad. Por que sino no tiene sentido alguno las situaciones que ocurren a diario y que, muchas personas, no pueden evitar. Un accidente de tráfico, por ejemplo, cuántos no ocurren de forma inexplicable. Hay quien conduce jugándose la vida a diario y hay quién es el mejor conductor del mundo y a la vuelta de la esquina se lleva el golpe que lo manda al otro barrio. Un accidente de tráfico, como cualquier otro acontecimiento: robo, violación, caída, o positivos que te toque la lotería, que apruebes una oposición, que seas arquitecto. 
Como siempre me voy de un lado a otro, pero ya sabes que me dejo llevar por lo que me sale a la hora de iniciar un vuelo. Pero quiero retomar la cuestión principal del vuelo de hoy. La carga de lastres por nuestro ímpetu de querer arreglar la vida de los demás. ¿Qué ocurre? Que casi siempre, no es que no lo consigamos, sino es que nos olvidamos de nosotros mismos. O más bien, para no querer enfrentarnos nosotros a nuestros propios miedos o frenos, buscamos entretenernos tratando de resolverle la vida a los demás. Si un hijo/a tuyo/a tiene que sufrir una caída en su vida la va a vivir, igual que si la evita. Si un familiar tuyo va a sufrir un accidente, lo tendrá por mucho que trates de impedirlo. Lo verdaderamente esencial de todo esto es vivir esa experiencia como algo normal, con las sensaciones que ello produzca pero, sobre todo, respetando los acontecimientos que a cada uno nos toca experimentar.


    De ahí que, como en un muchas ocasiones hemos comentado, el sufrimiento en exceso es innecesario ya que no sirve para evitar lo inevitable. Lo que sí quiero recalcar en el vuelo de hoy es la necesidad de recordarte a ti, si a ti es que antes de querer arreglarle la vida a alguien pienses una cosa. ¿Tengo yo la suficiente autoridad o como queramos denominar de decirle a alguien lo que tiene que hacer cuándo yo soy el primero que no lo hago?. Y no te mientas, ¿cuántas veces en tu vida le has dicho a un ser querido algo que, si lo piensas en voz alta, tú mismo no has sido capaz de hacer?. Hay un dicho muy popular que nos viene al pelo hoy: Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga. Pues bien hoy te diría yo, piensa lo que dices antes de hacer nada.  Porque quizás, quién más necesita un autoconsejo es uno mismo, no a quien tienes enfrente. A veces, tenemos que dejar el mundo correr y con esto no me refiero a no actuar, sino a autoactuar con nosotros mismos. Porque sólo cuando realmente nosotros mismos seamos sinceros con nosotros mismos, podríamos tener la autoridad de aconsejar a nuestro ser querido o amigo con total plenitud.



    Y todo está interrelacionado: sin aceptación no hay evolución. Piensa, cada vez que te dirijas a alguien a pretender arreglarle la vida. ¿Tengo yo la mía arreglada?. Pues los grandes logros empiezan por uno mismo. Si uno no es capaz de estar bien, jamás podrá repartir bienestar a los demás. ¿Por qué piensas que estoy hoy yo aquí? Precisamente, porque no me siento con la autoridad de decirte nada de lo que tú debas hacer. Yo, en realidad, comparto en voz alta mi experiencia para tratar de contagiarte y hacerte ver por ti mismo en qué situación estás tú. Y no vale de nada reprocharse, porque no hay nada que reprochar a nadie. Empieza por no reprocharte nada a tí y verás como, finalmente, no reprocharás nada a nadie más. Como se suele decir en términos coloquiales, para saber los efectos que producen nuestros actos primero hay que tomar de nuestra propia medicina. Es muy fácil criticar o arreglar el tejado del vecino, cuando el mío se sostiene por puntales. Y es que, cuando comiences a darte cuenta de la realidad que te rodea y que todo es inevitable, comenzará a sentir la sensación de no poder criticar a nadie, porque entenderás que cada uno de nosotros tiene su rol para que el contrario pueda experimentar dicha experiencia. 

     
    Por eso, hoy sólo te voy a pedir que pienses en ello sin prejuicios. Con total y absoluta normalidad y tranquilidad y con un aspecto crítico ante tu forma de pensar hasta ahora. Siempre se han dicho que las grandes certezas se consiguen cuánto más se cuestiona uno algo y trata de darle infinitud de posibles soluciones. Ahora bien, hay mucha gente que prefiere la comodidad de dime lo que tengo que pensar y creer que yo no me caliente mucho la cabeza que eso de pensar no va conmigo. Hay que empezar a vivir esa experiencia de cuestionarse muchas de las cosas que hasta ahora consideramos como normales y que aceptamos por el paso del tiempo. Sólo así conseguirás experimentar nuevas sensaciones y pensamientos. Cada hecho o experiencia puede tener multitud de causas o respuestas, sé atrevido y lánzate a buscarlas. 


    Bueno volador@ creo que lo vamos a ir dejando por aquí. Vamos a ir bajando en altura y acercándonos de nuevo a tierra para conectar con nuestra realidad que, aunque a veces sea incómoda, es más fácil de sobrellevar que no pensar de forma diferente.
Te agradezco nuevamente que me acompañes en esta aventura y hasta la próxima semana que amenazo con volver con más quebraderos de cabeza. Un inmenso abrazo.

En Motril a 29 de Enero de 2021
Javier Mercado

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sábado, 22 de enero de 2022

Cap 8 La suerte: mito o realidad en tu vida.

   


 

    Bienvenid@ volador a un nuevo viaje que nos transportará hacia el interior de nuestro verdadero ser. Avanzamos poco a poco en este apasionado camino que hará conocernos un poco más y aprender a valorar lo verdaderamente importante de cada uno de nosotros. Si lo sencillo es lo verdaderamente importante y valioso como vimos la pasada semana, prepárate para conocer lo que este vuelo nos tiene preparado. Una vez más, te recuerdo y te agradezco tu colaboración y tus aportaciones mediante comentarios o con la difusión de lo que aquí te hacemos llegar para que nuevos voladores pierdan el miedo a altos vuelos. Con todo preparado y listo, no me queda otra cosa que darte las gracias e iniciar El Vuelo del Ser.


    Querid@ volador, hoy pretendo hacer que cuestiones, un poco más si cabe, sobre ti y tu verdadero ser. ¿Cuántas veces te has propuesto algo que nunca llegó? Puede ser que no sea tu caso, pero seguro que si lo piensas un momento encuentras algo en tu vida, por muy inadvertido que pueda ser, que te has propuesto y que nunca ha llegado a ocurrir o cumplirse. ¿Has pensado por qué? Seguro que también lo has hecho. Y habrás dicho, no he hecho lo suficiente para que ocurra o llegue o simplemente y, el argumento más plausible y usado, no he tenido suerte. Hoy me quiero detener un poco en esta parte de nosotros a la que achacamos muchos de nuestros éxitos, el el caso de que haya abundancia (me refiero a la suerte,  lógicamente) o de muchos de los mal llamados fracasos ( por su ausencia).
    

¿De verdad piensas que en la vida todo es cuestión de suerte y/o esfuerzo?. Si te paras a pensar hay gente que se pasa toda su vida luchando por algo que nunca llega y hay personas que con un simple soplo consiguen, no sólo llegar a tus objetivos, sino superarlos con creces. Esto me ha hecho pensar en multitud de ocasiones si verdaderamente está en nuestra mano conseguir metas u objetivos, o bien, si se alcanzan es porque realmente forman parte de tu camino. No me podréis negar que nadie tiene la receta del éxito y mucho menos de lo que llamamos el triunfo. Hay multitud de teorías o leyes que pretenden hacernos creer que porque ciertas personas se han encontrado con un poco de lo que mal denominamos "suerte" ya son por sí maestros para enseñar al resto de borregos, siendo quien te habla el borrego mayor. O como se suele decir, el burro delante. La ley de la atracción, las teorías de dar las gracias por todo, los desimplantes, la desalineación o el bloqueo de chakras y así, infinidad de creencias que nos llevan a tal confusión que lo único que conseguimos es creernos todo aquéllo que nos cuentan sin pararnos a ver la realidad.
   

     La crítica que pretendo transmitirte quiero que la entiendas de la forma más objetiva posible porque, en ningún caso, pretende atacar a nadie. Sino expresar, en voz alta, un pensamiento para que te cuestiones ciertos aspectos que quizás, cuando te encuentras dentro de lo que se denomina "egregor" no consigues pensar con total claridad. Por mi experiencia en esos cinco años que te comenté en los que hice el programa de radio llamado "Ladrones de Sueños" en los que entrevisté a multitud de seres magníficos y curiosos para mi he podido llegar a multitud de conclusiones que quiero hacerte llegar en estos vuelos que semanalmente compartimos. Pero, como siempre, no para convencerte de nada sino para cuestionarte aún más si dudas tenías. Porque te aseguro una cosa, cuántas más dudas tienes y más escuchas, más se desmontan muchos de los mitos que pasan por tu cabeza. Y que conste que yo he sido el primero que, siguiendo a pie juntillas, la ley de atracción, por ejemplo,  lo más que he conseguido es atraer unas cuántas moscas en el calor del verano. Sin embargo, consiguen a atrapar ésta y otras muchas teorías a multitud de adeptos pensando que no han conseguido éxito en su vida porque no han sabido hacer lo que otros muchos han conseguido a través de sus hechos.
    



    Y usaré una frase muy conocida para justificar dicha actitud "La suerte de la fea, la guapa la desea". Todo esto que hoy trato de hacerte pensar no es por otra cosa que volver al origen. ¿De verdad no he conseguido lo que quería porque no lo he sabido hacer o no he tenido suerte?. O bien,  es que, como también se suele decir lo que no está para uno, simplemente no ocurrirá. Un argumento más para pensar nuevamente sobre si existe un camino o destino que nos lleva y nos trae no, por donde nosotros deseamos o queremos, sino por donde realmente nos toca caminar. Y yo me pregunto ¿los pobres seres que nacen en África o cualquier país subdesarrollado es que simplemente no tienen la experiencia suficiente para poder una vida "digna" como la nuestra? ¿O simplemente están ahí para que le demos una limosnita para que tengan para comer?. ¿O dependen del egoísmo del ser humano?.  Como siga metiendo el dedo en la llaga explota. Pero es la pura verdad. Por eso, al hilo del vuelo que nos trae esta semana ¿existe realmente la suerte o es el destino?
    

    ¿Cuál es tu pensamiento respecto a esta cuestión que muy pocos nos planteamos seriamente?. Aunque sé que en algún momento de tu vida te lo habrás hecho. Y ojo, quiero hacer una puntualización para aquéllos que, cuando les hablas de destino, camino o libro de la vida lo rechazan por el simple hecho de pensar que como todo está ya previsto me hago socio del club de brazos caídos que no tengo nada más que hacer o pensar. Ese es el primer impedimento o inconveniente al que te has de enfrentar antes de poder acercarte a entender las grandes preguntas que todos nos hacemos ¿por qué y para qué estamos aquí?. O aún no te lo has cuestionado. seguro que sí, pero te ha producido tal vértigo las repuesta que seguro que has preferido huir de su respuesta, antes de plantearte, ni siquiera, las posibles causas. Pero realmente hay multitud de señales y circunstancias que nos muestran día a día que nuestro camino tiene marcado cada uno de los pasos que damos y que inevitablemente pisaremos cada una de nuestras huellas previstas; por mucho que por nuestra cabeza pase un aluvión de ideas y pensamientos que nos pueden llevar a vivir experiencias de vértigo.
    

    Esto es realmente lo bonito de nuestra vida y lo que algunos denominamos "libre alvedrío mental". Nuestra mente es tan sumamente creadora y voraz que nos puede llevar y traer 100.000 veces a un mismo lugar o a miles de lugares. Sin embargo, querido volador@ si tienes que pasar por una experiencia, del tipo que sea, ya puedes pensar las posibles alternativas que pueden darse ante un mismo hecho, que pienses lo que pienses, ocurrirá la que tienes previsto experimentar. Aunque simplemente vivas la sensación de que la decisión está en tu mano o en tu cabeza. Por eso, la suerte yo me mojo y te digo claramente que es un mito o una creación del ser para tratar de justificar aquéllo que no llegas o llegas a conseguir. Porque inevitablemente ocurrirá lo marcado antes de tu llegada a este mundo. Ya que todos venimos con un libro de instrucciones o mejor dicho de experiencias, bajo el brazo; no un pan como nos cuentan desde pequeños. Puedes aceptarlo o no pero irremediablemente vivirás todo aquéllo cuánto elegiste experimentar un día 0 antes de tu llegada.
    

    Yo te voy a seguir dándote argumentos que te hagan cuestionar, como a mí, que parte de verdad o mito es esto en realidad. Sólo a tí te corresponde conectar con tu ser y tu destino o bien continuar tu vida en modo "off"; como muchos de nosotros experimentamos nuestro camino. Ahora bien, el día que lo descubras y que conectes con ello, la sensación te puedo asegurar que es indescriptible con palabras coloquiales. Es como un sentimiento o sensación, podrás usar los términos que quieras para describirlo pero difícilmente expresará la realidad de lo que sientes. Porque los sentimientos o sensaciones son vivencias difícilmente trasladables al lenguaje. Sólo puedes conocer lo que son cuando las experimentas realmente.
   

     Bueno volador@, una vez más, llegamos al tren de aterrizaje y volvemos a nuestra realidad cotidiana. Espero que cuándo hayas alcanzado la máxima altura, tu mente te haya hecho cuestionarte algo más de quién eres y qué sientes realmente. Gracias nuevamente por estar ahí una nueva semana y, si tu quieres, volveremos a lanzarnos a un nuevo vuelo la próxima semana. Un inmenso abrazo

En Motril a 22 de Enero de 2022

Javier Mercado

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sábado, 15 de enero de 2022

Cap 7 Lo sencillo, es lo más valioso: La búsqueda del bienestar del ser.


    

 Bienvenido de nuevo volador@ a este nuevo viaje que vamos a emprender. La semana pasada lanzamos una premisa que iremos desgranando a lo largo de nuestro próximos vuelos que es necesario entender para comprender muchos aspectos de nuestra vida que, a veces, no logramos ver con claridad. Ese destino y camino que ya tenemos previsto y marcado a fuego desde nuestro nacimiento hasta el momento de nuestra marcha.Ve pensando en ello mientras experimentamos el resto de nuestro vuelos. Una vez más agradezco tus comentarios sobre el vuelo de hoy. Todo listo, así que ponte cómodo porque comenzamos un nuevo episodio de El Vuelo del Ser.

    Querid@ volador@ en esta ocasión, me voy a detener en hacerte pensar sobre ciertos aspectos que vivimos a diario y que, a veces, no somos capaces de apreciar. Nos movemos por impulsos y actuamos como máquinas a las cuáles parece que se va acabar el mundo. ¿Cuántas veces has dicho o pensado, no me da tiempo, no me da la vida para tanto y renuncias a miles de momentos sencillos por querer cumplir todo aquéllo a lo que te sientes obligad@ a hacer? ¿En qué momento del día piensas en tí? Yo te lo adivino seguro, podría decirte que nunca o casi nunca. Pues bien, hoy quiero llamar tu atención para hacer una breve parada dentro de tu vorágine diaria y empezar a experimentar ciertos aspectos invisibles que pasan por tu vida como algo sin valor y sin sentido.

    Cuántas veces al día te lamentas de todo lo que te ocurre y, sin embargo, no eres capaz de apreciar todo eso que te rodea  a lo que no le presta atención. Un desayuno relajado, con lo que más te guste; un paseo al atardecer, o simplemente dedicar unos minutos a escuchar esa música que tanto te gusta. ¿Has observado que todas las necesidades que te has creado a tu alrededor y que, en realidad, no te permiten disfrutar de tu viaje, no son otra cosa que "necesidades accesorias"? De verdad, piensas que todo el tiempo que dedicas al día a generar cumplir unas expectativas es lo que realmente necesitas y quieres para no en sí ser feliz, ya que este es un concepto muy subjetivo, sino más bien para estar bien. Y en ello me voy a detener un poco más hoy. ¿Qué es para tí el bienestar?. Para muchos será tener un buen trabajo, ser el mejor en su actividad, tener grandes lujos, etc. ¿Qué ocurre con ello? Que subimos tal alto nuestra expectativa que cuando no llegas a  ella, lo único que sentimos es una frustración interna que no nos permite apreciar todo lo bueno que la vida nos da cada día. 

    Podríamos verlo mejor con un caso práctico para acercarnos a ese bienestar del ser. Yo te puedo decir que para mi estar bien conmigo mismo es simplemente levantarme cada mañana. Para mi ya es un éxito poder hacerlo cada día. A partir de ahí, cualquier detalle adicional es un activo a sumar al bienestar de poder levantarte cada día. Un desayuno, en casa, o en una cafetería. Acudir al trabajo, dar un paseo, y así miles de supuestos a los que cada uno nos enfrentamos en la vida. Sin embargo, estos pequeños momentos no somos capaces de apreciarlos hasta que no nos llega una enfermedad grave que nos puede indicar que nos quedan pocos momentos de vida y, en ese momento, en ocasiones algunas personas, ya que no todas, comienzan a apreciar otros aspectos de la vida. 

    Por eso, aunque hoy no avancemos mucho en temas más profundos si quiero hacerte pensar en lo rico y afortunado que eres al poder experimentar cada día vivir el momento de un nuevo despertar. Pero ese nuevo despertar has de experimentarlo, no como sino fuera el último (que podría ser, ya que ninguno conocemos el momento de nuestra marcha) sino cómo si fuera el inicio de una nueva aventura. Yo cuando me levanto no es que me dedique a dar gracias por un nuevo día, como ciertas creencias que se pasan media vida dando gracias hasta el aire; sino que me digo y pienso hoy comienza un nuevo día, una nueva oportunidad de experimentar multitud de aventuras. ¿Qué me tocará experimentar hoy? Sólo me queda dejarme llevar y acoger con ímpetu lo que el día me tenga previsto para ese momento. Y, sobre todo, se que nada de lo que ocurra va a depender de si he sido malo o bueno. Un secreto para experimentar tu día a día es, además de experimentar tu vida como el protagonista que eres, verla en modo espectador. Es decir, analiza tu día a día como si tú no fueras el protagonismo. A veces, las cosas son más fáciles de entender desde el punto de vista de un tercero, aunque en este caso ese tercero seas tu mismo.


    
Hay una frase del desaparecido Facundo Cabral que define realmente nuestro día a día: "No estás deprimido, estás distraído". Pues bien, hoy lo que quiero hacerte ver es que no te distraigas de tu ser cada día y te dejes llevar por todo lo que te rodea, ya que ello te hace olvidarte de pequeñas cosas que tienes cada día y que hacen que tu vida de por sí ya sea un momento de bienestar. Al final cualquier problema al que te puedas enfrentar a diario, no es otra cosa que un entretenimiento más de ese día. Disfruta de poder experimentarlo y poder superarlo. Yo, en mi trabajo, veo como cantidad de personas se martirizan por cosas insignificantes que hacen un drama y parece que ya son las personas más desgraciadas de este mundo. Seguramente, a ti te ocurra lo mismo. Pero si ves esa situación como un observador no te afectará tanto como si pretendes dejarte llevar por el protagonismo de un tercero cuando te hace partícipe de su problema. ¿Qué es, en realidad, un problema? Ya lo hemos dicho antes, un entretenimiento. Nada más. Porque en esta vida, todo tiene solución menos la muerte, porque cuando llega, no hay marcha atrás y nada que hacer. Llega el momento y te vas. Y es así de simple. Por cierto, otro tema que sale a la palestra del que también quiero que hablemos en otro vuelo: la muerte o nuestra marcha o fin de la experiencia, como a mi me gusta mejor denominarlo.

    En definitiva nos pasamos gran parte de nuestra existencia buscando la forma de estar bien, conseguir bienestar y para ello, emprendemos una larga carrera de fondo que nos hace olvidarnos de lo sencillo que pasa por nuestro lado y que, quizás es lo más valioso que tenemos. No sé en que momento te encuentras tú de esa búsqueda. Yo te puedo decir que he en el momento que me reencontré conmigo mismo, desapareció la necesidad de buscar y de cuestionarme muchas cosas. La vida es muy simple, sin embargo, nos la complicamos de una manera que pasamos de largo verdaderas maravillas que suceden a nuestro alrededor. Soy muy repetitivo algunas veces, pero es necesario que te des cuenta. ¿Qué te vas a llevar de aquí cuándo te vayas? ¿Te has hecho alguna vez esa pregunta?. Creo que es muy importante que pares un momento y te lo cuestiones; quizás te des cuenta de muchas cosas que pasan por tu cabeza y que no tienen sentido.

    Consume toda tu energía en apresar en tu mente todas esas experiencias y vivencias que has venido a compartir a este mundo. Ya sea como protagonista de la tuya propia o como partícipe de las de los demás. Tómate la vida como disfrutar de un buen café que, a veces, está muy amargo porque se nos olvidó ponerle algo de azúcar, o simplemente disfruta de su aroma. Me encantaría poder ayudarte a que sientas lo que yo percibo en este momento, pero entiendo que cada uno necesita su tiempo y su momento. Por ello, estoy hoy aquí contándote esto porque quizás hoy sea el momento en el que te plantees ciertas cuestiones que te hagan cambiar tu forma de pensar. Sé curioso y disfruta del camino de tu búsqueda porque, como te he dicho, en el momento en el que te encuentres desaparecerán todas tus dudas, tus preguntas y tus ansias de... A partir de ese momento sólo querrás disfrutar de esta bonita experiencia que denominamos vida.

    Uf hoy me he puesto un poco melancólico. Pero, algún día espero que consigas entender todo lo que trato de transmitirte en estos vuelos. Sé que es tarea ardua y complicada pero no cesaré en mi empeño.  Me tengo que despedir ya y no me queda otra que, como cada semana, darte las gracias por tu fidelidad y porque sigas trabajando en esa búsqueda de tu ser. Un fuerte abrazo.

Motril a 15 de Enero de 2022.

Javier Mercado

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SINCERIDAD: HACER LO CORRECTO DE FORMA TRANSPARENTE

 Buenos días: Hoy quiero compartir uno de los muchos conceptos o definiciones de SINCERIDAD. algo que cada día brilla por su ausencia en la ...